sábado, 28 de febrero de 2009

Camino (Javier Fesser, 2008)


Javier Fesser nos presenta su cuarto largometraje que lleva por título: 'Camino'. Una película que poco tiene que ver con el resto de su filmografía hasta la fecha, en cuanto a género se refiere pero que contiene algunas de las constantes de su cine como pueda ser la influencia del catolicismo, las ganas de vivir, sentido del humor y la familia con las pinceladas de algunos efectos especiales. Con esta historia Fesser pasa de la fantasía a centrarse en la realidad y hacer una historia de personajes.

Esta valiente propuesta viene cargada de polémica ya que de por sí, la temática tiene dos polos bien diferenciados difícilmente de agradar sin ser cuestionado. La historia de Camino, una joven que sufre una enfermedad terminal que le impide moverse y llevar una vida con la del resto de sus amigos, sirve como motor que mueve la historia para mostrarnos como una familia con profundas creencias religiosas afronta una situación tal como la evidente muerte de un pariente cercano.

En palabras de su director, 'Camino' resulta ser una propuesta que le permitiría indagar en temas que él personalmente no entiende. La cinta retrata personajes, y situaciones que profesan de una forma fidedigna su religión con fe debota difícilmente comprensibles de no estar en ese círculo. Las limitaciones impuestas por ellos mismos y las constantes penitencias a las que se somenten los personajes crean una aureola de oscuridad y tenebrismo. Ese caso se evidencia cuando Nuria, la hermana mayor pone piedras dentro de sus zapatos para recordarla que no ha de mirar los escaparates por la calle. 

Esta represiva recreación está sobresalientemente llevada a la pantalla por sus personajes. Todos en su conjunto aportan fuerza y verecidad a familia. La condescendencia ciega del padre, la severidad de la madre, la deboción de Nuria, y la inocencia de la Camino forman un sobrio cuadro de lo que significa vivir bajo ciertos parámetros impuestos por uno mismo. 

Una historia íntima que pierde profundidad cuando recursos externos, tales como los efectos especiales, aparecen sin pudor. Ese añadido de espectacularidad hace que el enfoque desvanezca produciendo una sensación de artificio sin continuidad. 

En definitiva, se trata de una película que pocos directores se atreverían a hacer. Una difícil empresa que ha visto notablemente recompensada, merecidamente o no, con seis Goyas: mejor película del año, mejor director Javier Fesser, mejor guión orginal Javier Fesser, mejor interpretación masculina de reparto J. Dauder, mejor interpretación femenina protagonista de Carmen Elías, y mejor actriz revelación Nerea Camacho. 
 

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