
Nacido en el seno de una burguesía tradicional de provincias, estudia economía y comercio en Bolonia, mientras pinta y escribe crítica de cine en Corriere padano. En Roma colabora en la famosa revista especializada Cinema, dirigida por Vittorio Mussolini, pero cuna del movimiento neorrealista. Tras una breve estancia en el Centro Sperimentale di Cinematografia de Roma, lo abandona para comenzar su vida profesional como ayudante de dirección de Marcel Carné, guionista de Roberto Rossellini, Giuseppe de Santis y Federico Fellini y, sobre todo, realizador de siete cortometrajes entre los que destaca Gente del Po (1947).
Claro deudor de los principios neorrealistas, su cine nace al aplicarlos al comportamiento de la burguesía en la triología que le da a conocer: Crónica de un amor (Cronaca di un amore, 1950), La signora senza camelie (1953) y Las amigas (Le amiche, 1955), adaptación de una novela de Cesare Pavese. Se aparta de esta línea en sus episodios de I vinti (1952) y Amore in cittá (1953) y, en especial, en El grito (Il grido, 1957), que narra el trágico comportamiento sentimental de un obrero mecánico. Aunque estas producciones son un borrador de la famosa triología, integrada por La aventura (L'avventura, 1960), La noche (La notte, 1961) y El eclipse (L'eclisse, 1962), que le lanza y pone de moda el término incomunicabilitá, repetido en los análisis del comportamiento de sus personajes.
A pesar de que El desierto rojo (Deserto rosso, 1964), su primer encuentro con el color, es un evidente paso hacia atrás donde repite temas y situaciones de la triología, le abre las puertas de los mercados de habla inglesa. Rueda en Londres su gran éxito Blow-up (1967), adaptación de un relato de Julio Cortázar, una historia de realidades, y apariencias que le sirve para explorar el mundo de los fotógrafos y la moda, pero que ha envejecido mal. Este éxito le lleva , siempre de la mano del productor italiano carlo Ponti, a rodar en Estados Unidos Zabriskie Point (1970), una especie de parábola sobre el camino hacia la autodestrucción del mundo moderno, y en España El reportero (The Passenger, 1974), su obra más acabada en el plano político y estilístico, pero no obtienen la respuesta deseada. Entre medias rueda La China (Chungkuo, 1973), un documental de lara duración muy discutido.
Ya en plena decadencia, tras un periodo en que no encuentra productores para sus proyectos, hace El misterio de Oberwald (Il misterio di Oberwald, 1980), un fallido experimento sobre técnicas televisivas aplicadas al cine realizado a partir de una obra teatral de Jean Cocteau, e Identificación de una mujer (Identificazione di una donna, 1982), invento de resurrección de su temática de la incomunicabilitá. Posterioremente vuelve a la pintura, mientras bajara proyectos irrealizables.
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